Un hombre inteligente
Escrito por Juan Fernando Pacheco el 25/09/08 a las 7:19 am
Al primero que diga que Rafael Correa no es un hombre inteligente en verdad le doy un golpe en la cabeza, y es que si bien es cierto que como cualquier ser humano el señor presidente podrá tener un sinnúmero de falencias, pero la inteligencia no es una de ellas.
Rafael Correa ha sabido lograr que a través de componendas acuerdos con quienes más les conviene se le haga lo menos posible de problemas en su gobierno que camino de los dos años no ha concretado nada de lo ofertado en campaña, pero tampoco se le puede acusar de falto de aceptación.
Solo por dar dos ejemplos, Rafael Correa se “asocia” con un gremio de poder como son los taxista y realiza la entrega de taxis en Guayaquil a días de un referéndum, eso es inteligencia y es que sin ser el gremio de taxistas en Ecuador un grupo de poder que pone o quita presidentes, si es un grupo que hacen presencia y que mejor que tenerlos de lado con “carritos nuevos” hace unos meses fue el tema de que pueden usar el gas licuado y también estuvo el tema de regularizar a los taxis ejecutivos porque los señores de “amarillo” no estaban de acuerdo con la existencia de un servicio que funciona bastante bien.
Otro de los “socios” de este gobierno son la gente del MPD, tradicional partido político que en todos los gobiernos afines o no ha hecho relajo, pero en este no, en este gobierno se han quedado tan callados como si fueran mudos.
Eso es ser o no inteligente, claro que lo es, y solo por dar dos ejemplos, pero de que hay muchos más los hay.
El tema es que Rafael Correa ha demostrado que sabe mover las fichas a conveniencia y eso habla muy bien de él, sin embargo el ser un presidente inteligente no lo convierte en un mandatario que busca consensos, lastimosamente en esa área Rafael Correa ha demostrado ser todo lo contrario puesto que de una u otra forma sus monólogos de sábado en la mañana no son más que una forma de buscar separar al país y sus dignidades locales a través de la menos inteligente de las formas, la imitación y el agravio.
Claro que esto no debe asombrarnos puesto que estamos hablando de un país en donde aun esta costumbre es arraigada y para muchos es divertido, de hecho hay programas de TV en donde a falta de un buen contenido se dedican a burlase de dignidades, autoridades y demás usando sus rasgos físicos como arma para ser objeto de burla, entonces que podemos esperar del presidente si este no es más que la muestra clara de cómo somos el resto.
Pan y circo para el pueblo sin duda la formula ideal.
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